Hills and Ziplines, Monteverde, Costa Rica

The next day, as we were mentally saying our goodbyes to La Fortuna a little van came and picked us up from our hostel to head off to Monteverde.

Now, on the last post when I talk about how expensive the taxis were, I do it because when we compare the taxi ride from the Arenal Volcano to the waterfall (a fifteen-minute ride which cost us $28), to our almost 3 hour transfer from La Fortuna to Monteverde, including a boat ride across Lake Arenal, which was only $25 each I think you can see what I’m talking about. Hopefully.

Anyway, as we were cruising through the lake with the volcano on our backs, we marvelled at the area surrounding us. Once again it was breathtaking and we didn’t want it to end. Until it did and we had to get off the boat and drive across the lush green hills of Monteverde (literally meaning green mountain in Spanish) with their cows and windmills adding a nice touch to everything. Before coming to Costa Rica I read somewhere on the internet that the country was considered the Switzerland of America, and I always thought it was because they don’t have an army (which made me think they may be neutral like the Swiss) but maybe they were really talking about the scenery. I’ve never been to Switzerland though…

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One last look at the Arenal Volcano

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Monteverde
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Viewing point on the roads of Monteverde

Cabinas el Pueblo is the name of the hostel we stayed at during our two days in Monteverde. It’s charming, near the town and the breakfast is included so it’s safe to say that we chose well.

And of course there was a bunk bed in our room, so guess who slept on top, after not being on one of those since she was 8? Hint: I don’t really think you need one.

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The storm outside our room

Since we didn’t arrive early enough to go to the Cloud Forest in Santa Elena, there was only one other thing we wanted to do while in Monteverde. And that was ziplining.

So before we could think it through we booked the tour at the reception with 100% Aventura and went to town for something to eat before we changed our minds.

Still on the search for traditional Costa Rican food, we sat down at Amy’s and ordered a Casado (another regional dish) with frozen smoothies and lemonade.

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Casado: Chicken, rice, beans, plantain, salad, tortilla and cheese. Not included the best lemonade I’ve ever had

After we finished our amazing food, we walked back to the hostel with trembling knees (me) to be picked up by the bus of 100% Aventura.

I’ve never considered myself a daredevil or an extreme person, but I really like ziplines and canopies even though I tremble like a Chihuahua every time I’m about to go on one. So when we arrived to the park and were given our security equipment and told all of the instructions, it was time to go through the first one, and those trembles were back when I stepped on the platform before jumping forward to that green abyss.

But… were totally forgotten two seconds later when I was flying (almost) between the trees and many meters above the ground. I’m not gonna lie and say I didn’t scream or got scared when I was cruising on the longest zipline in Latin America because I started spinning when I shouldn’t (listen to your guides everyone) but this was definitely one of the best experiences in my life. One that leaves you speechless.

Fer was even braver than me, because when they asked us if we wanted to do something called “Tarzan Swing” she didn’t even think about it and was already walking on the tiny hanging bridge towards the 45 meters-high platform to jump off it. And then, just like that she jumped.

According to our guides it was like a giant swing which only lasted  two seconds, but according to what I thought after hearing Fer screaming in the air, it was time for me to wait for her at the reception. If you are truly curious, look it up on Youtube.

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And this was not even the highest one

When she came back, we decided that after all the adrenaline rush we needed some snacks and chilling on the hammocks from our hostel. And that’s exactly what we did before falling asleep ridiculously early due to exhaustion, it’s okay though… you don’t go ziplining everyday.

-Agatha

 

***

Montes y Tirolesas

Al día siguiente, mientras nos despedíamos mentalmente de La Fortuna una pequeña camioneta o buseta como se conocen allá llegó a recogernos en el hostal para ir hacia Monteverde.

Ahora, en la publicación anterior hablé sobre lo caros que habían sido los taxis, y lo hago porque al comparar (por ejemplo) el trayecto de quince minutos del Volcán Arenal a la catarata por el cual nos cobraron $28 dólares, con el transporte con una duración de casi tres horas con paseo en bote por el Lago Arenal incluido por sólo $25 dólares por persona, te deja pensando y ahora espero que vean a lo que me refiero. Ojalá

Como sea, mientras navegábamos a través del lago con el volcán a nuestras espaldas, estábamos maravilladas con nuestros alrededores. Continuaban siendo espectaculares y no queríamos que terminara. Hasta que lo hizo y tuvimos que dejar el bote para manejar a través de las verdes praderas y colinas de Monteverde (un nombre muy apropiado para la región) con vacas y molinos alrededor añadiendo el toque perfecto al lugar.

Antes de visitar Costa Rica, había leído en algún lugar en Internet que era considerada como la Suiza de América y yo siempre pensé que lo decían por su falta de ejército (lo que me hacía pensar que son neutrales como los suizos) pero tal vez estaban hablando de sus paisajes. Aunque, no sé, nunca he ido a Suiza…

Cabinas el Pueblo es el nombre del hostal que escogimos para nuestros dos días en Monteverde. Es encantador, queda muy cerca de la ciudad y el desayuno está incluido, así que estoy orgullosa de decir que escogimos bien.

Y claro, en nuestro cuarto había también una litera así que traten de adivinar quien se durmió en la cama de arriba después de no haber dormido en una desde que tenía ocho años? Pista: no creo que sea necesaria.

Debido a que no llegamos lo suficientemente temprano como para ir al Cloud Forest en Santa Elena, solamente había otra cosa que queriamos hacer en Monteverde. Y eso era hacer canopy o tirolesas. Así que sin pensarlos dos veces, reservamos el tour en la recepción con 100% Aventura y fuimos a la ciudad a buscar algo de comer antes de que pasaran a recogernos.

Como seguíamos en búsqueda de auténtica comida tica, nos sentamos en Amy’s y ordenamos cada quien un Casado (otro platillo muy típico) con batidos de frutas helados y limonada.

Una vez que nos terminamos nuestra exquisita comida, regresamos al hostal con las rodillas temblando (más que nada yo) donde nos recogió el camión de 100% Aventura.

Yo nunca me he considerado una persona arriesgada o extrema, pero si hay algo que de verdad me gusta son las tirolesas aunque tiemble como Chihuahua cada vez que me voy a subir a una. Cuando llegamos al parque, nos dieron nuestro equipo de seguridad y después nos dijeron todo lo que teníamos que saber respecto a las tirolesas, y antes de que me diera cuenta ya era hora de aventarme de la primera e inmediatamente los temblores regresaron conforme me acercaba a la plataforma que daba al verde abismo que tenía frente a mí

Pero… desaparecieron por completo dos segundos después cuando volaba (casi) en medio de los árboles varios metros por encima del suelo. No voy a mentir y decirles que no grité o me asusté mientras estaba pasando por la línea más larga de todo Latinoamérica porque empecé a dar vueltas cuando eso no debería de pasar (escuchen a sus guías, de verdad) pero esta fue definitivamente una de las mejores experiencias de mi vida. De esas que te quitan las palabras de la boca.

Fer, fue todavía más valiente que yo, ya que cuando nos preguntaron si haríamos el Tarzan Swing ella ni siquiera lo pensó y comenzó a caminar por el estrecho puente colgante suspendido a 45 metros de altura para llegar a la plataforma. Y entonces, así como si nada, saltó.

Según nuestros guías, era como un columpio gigante que únicamente duraba dos segundos, pero lo primero que pasó por mi mente después de escuchar a Fer gritando mientras caía fue que lo mejor sería esperarla en la recepción. Si de verdad son curiosos, búsquenlo en Youtube.

Cuando regresó, decidimos que después de tanta adrenalina nos hacían falta unas botanas y relajarnos en las hamacas del hostal. Y, exactamente eso fue lo que hicimos para después quedarnos dormidas demasiado temprano por el cansancio extremo. Pero está bien, uno no hace esto todos los días.

-Agatha

 

 

 

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